Cuando ni La Moraleja está segura
El aumento de hurtos en La Moraleja evidencia el fracaso de un modelo de gestión desconectado de los vecinos
13/05/2026
Mientras la delincuencia crece y la zona pierde calidad de vida, Ayuntamiento y Entidad de Conservación siguen instalados en la propaganda, el silencio y las decisiones cada vez más difíciles de justificar.
La inseguridad en Alcobendas ya no es una percepción, es una realidad que empieza a desbordarse incluso en La Moraleja, una de las zonas más exclusivas y con mayor capacidad económica de toda España. Vecinos nos trasladan un aumento alarmante de hurtos en el entorno del centro comercial El Bulevar. Personas mayores siendo robadas, hurtos a gente mayor especialmente, aprovechándose de ellos cuando salen cargados con las bolsas de la compra, convertidos en objetivos fáciles mientras quienes gobiernan siguen escondidos detrás de notas de prensa, fotos y propaganda institucional.
Y no hablamos de sensaciones. Según los datos del Balance de Criminalidad del Ministerio del Interior, los hurtos en Alcobendas han aumentado un 1,7% entre 2023 y 2025. La delincuencia crece mientras el Ayuntamiento mira hacia otro lado y abandona su obligación más básica: proteger a los vecinos.
La Moraleja lleva años degradándose ante la indiferencia absoluta del Ayuntamiento y de la Entidad de Conservación. El tráfico es insoportable, muchas calles presentan un estado indigno, se autorizan colegios y desarrollos contra la opinión vecinal, se destruye la baja densidad que siempre caracterizó la zona y se “cuelan” operaciones urbanísticas cada vez más agresivas y difíciles de justificar.
No hablamos sólo de mala gestión, sino de decisiones que benefician siempre a los mismos mientras los vecinos pierden calidad de vida.
Proyectos vendidos como “residencias” que terminan convirtiéndose en complejos de apartamentos en alquiler. Operaciones inmobiliarias rodeadas de muchas preguntas y demasiado silencio. Movimientos urbanísticos impulsados pese al rechazo vecinal y que casualmente parecen favorecer intereses muy concretos relacionados con quienes orbitan alrededor de determinados órganos y estructuras de poder de la propia zona.
Y mientras todo esto ocurre, la Entidad de Conservación —mantenida con las cuotas de los vecinos además de subvenciones municipales— sigue cobrando religiosamente mientras la seguridad en la urbanización se deteriora y el abandono se hace evidente.
Lo más llamativo de todo es que La Moraleja fue uno de los grandes bastiones electorales del actual equipo de gobierno. Su feudo político. Prometieron proteger la zona y preservar su esencia y han hecho exactamente lo contrario. Están destruyendo poco a poco aquello que convirtió a La Moraleja en un referente internacional de tranquilidad, exclusividad y calidad de vida.
El problema de Alcobendas es cada vez más evidente: sobran políticos, propaganda y operaciones oscuras. Faltan gestores, transparencia y respeto por los vecinos.
Y cuando empiezan a robar a nuestros mayores también en La Moraleja, con seguridad privada (no como la zona centro, por ejemplo), es que la decadencia ya ha llegado hasta el infinito.
Sergio Martínez
Vicepresidente de Alcobendas Sin Más