Alcobendas, «ciudad modelo»: niños jugando a metros de jeringuillas mientras el Ayuntamiento mira para otro lado
19/08/2026
Vecinos del Parque de la Comunidad, en el distrito Centro, denuncian consumo de drogas a plena luz del día, asentamientos y hasta robos con navaja. El Ayuntamiento responde con identificaciones y notas tranquilizadoras. Los datos del Ministerio del Interior confirman que la seguridad en Alcobendas lleva tres años empeorando.
Empezamos por lo que nos cuentan los propios vecinos, porque esto no nos lo inventamos nosotros.
Según nos han denunciado algunos vecinos que llevan a sus hijos al Parque de la Comunidad, casi 17.000 metros cuadrados pensados para que los niños jueguen, los mayores hagan deporte y los perros tengan su recinto, que desde hace meses, a plena luz del día, junto al baño público se concentran personas consumiendo droga a la vista de cualquier familia que pase por allí. Nos hablan de personas que ya no aparecen «de vez en cuando», sino que se han instalado: duermen en el parque, saltan la valla, deambulan a todas horas. Y nos hablan también de miedo: hurtos y, según se ha publicado en algún medio y en otras redes vecinales, algún robo con navaja de por medio.
Incluso un trabajador de mantenimiento del parque, nos confirma lo mismo que los padres: la situación va a más, no a menos.
Y aquí está el problema de fondo: el Ayuntamiento lo sabe. Envía a la Policía Local, que pasa, identifica y se marcha. Se retiran enseres. Se limpia la zona. Y en cuanto los agentes se van, todo vuelve a empezar. Es el mismo patrón que ya denunciamos con la nieve en el polígono industrial: mucho «plan activo» en el papel, poca solución real en la calle.
Desde el Consistorio se insiste en que, hasta la fecha, no se han observado conductas constitutivas de infracción penal en la zona. Puede ser. Pero aquí conviene pararse un segundo: que algo no sea delito no significa que sea aceptable. Que un grupo de personas consuma droga junto a un tobogán, que una familia tenga que explicarle a su hija de cuatro años por qué hay alguien gritando dentro del baño público, o que un vecino no se atreva a entrar solo al recinto canino, no necesita un artículo del Código Penal para ser un problema grave. Necesita gestión. Y la gestión no consiste en identificar y esperar a que pase el verano.
Porque esto no es una foto puntual de julio
El Ayuntamiento explica que se trata de la «presencia ocasional» de personas sin hogar propia del «periodo estival». Los datos del propio Ministerio del Interior dicen otra cosa: no es una anécdota de verano, es una tendencia que lleva tres años empeorando en Alcobendas.
Ahí van los números, para quien todavía se crea eso de que «Alcobendas es un ejemplo de seguridad»:
- El tráfico de drogas en el primer trimestre del año ha subido un 50% desde 2023: de 10 detenciones a 15. Solo entre el primer trimestre de 2025 y el de 2026 el aumento ya supera el 15%.
- Los delitos graves y menos graves de lesiones y las riñas tumultuarias se han disparado un 50% en un solo año: de 4 casos en el primer trimestre de 2025 a 6 en el mismo periodo de 2026.
- Los delitos contra la libertad sexual suben un 22% desde 2023 en ese mismo trimestre.
- El total de infracciones penales en Alcobendas en el primer trimestre de 2026 es ya un 8% superior al de 2023.
- Si se mira el año completo, la criminalidad convencional ha crecido un 9,1% entre 2023 y 2025, el total de infracciones penales un 7,8%, y los homicidios en grado de tentativa se han multiplicado por cuatro.
¿Casualidad que un parque infantil se convierta en zona de consumo justo cuando el tráfico de drogas y las riñas no dejan de crecer? No. Es la misma ciudad, contada con datos oficiales.
Y aquí toca preguntar: si la alcaldesa, Rocío García Alcántara, lleva meses presumiendo de que Alcobendas es un ejemplo de limpieza, seguridad y calidad de vida, ¿por qué las familias tienen que compartir columpios con gente consumiendo droga? ¿Por qué un trabajador municipal reconoce, resignado, que la Policía Local «no hace nada»? ¿Dónde está el supuesto Plan Especial de Vigilancia cuando el problema, según los propios vecinos, se repite todos los días?
Que quede claro: no estamos pidiendo criminalizar la pobreza ni la falta de hogar. Todo lo contrario. Si hay personas sin techo durmiendo en un parque infantil, lo que hace falta no es una identificación de trámite y un folleto sobre «recursos asistenciales disponibles». Hace falta que esa persona reciba ayuda real, coordinada con la Comunidad de Madrid, que es quien tiene la competencia y los medios en materia de servicios sociales y atención a personas sin hogar. Ayuda de verdad, no un papel.
Y lo que no puede seguir pasando es que un espacio infantil, un recinto canino o una zona de calistenia se conviertan en zona de consumo tolerada porque cuando aparece la policía «no hay infracción penal». Aquí no hace falta un delito para actuar: hace falta autoridad municipal, coordinación policial seria y voluntad política para dejar claro que esos espacios son de los vecinos, no de quien decida acampar en ellos. Se puede y se debe desalojar de un parque infantil a quien lo esté usando para consumir drogas, o como zona de acampada, exista o no delito de por medio. Para eso están las ordenanzas de convivencia, y para eso está, se supone, un gobierno municipal.
Mientras tanto, en el Ayuntamiento seguimos con lo de siempre: notas de prensa tranquilizadoras, referencias a «controles diarios» y «planes especiales de vigilancia» que sobre el terreno los vecinos no notan, y un relato oficial de ciudad ejemplar que cada vez cuesta más sostener.
Alcobendas no necesita más comunicados explicando que todo está controlado. Necesita que los niños puedan jugar en un parque sin ver jeringuillas, que los mayores puedan pasear sin miedo y que quien no tiene hogar reciba ayuda de verdad, no una foto de la Policía Local retirando enseres para las redes.
Porque cuando ni un parque infantil es un espacio seguro, la ciudad «modelo» empieza a parecer, sobre todo, un modelo de propaganda.
Manuel Martínez